Noticias
PRESENTACION DIRECTORIO DIOCESANO DE CATEQUESIS
11 diciembre, 2014
0
DIRECTORIO DIOCESANO DE CATEQUESIS
bájatelo

PUNTO DE PARTIDA
El Directorio
Diocesano de Catequesis es un instrumento operativo y vinculante que concierne
y compromete a todos. Ofrece una descripción de nuestro contexto, de las
transformaciones a realizar y establece orientaciones normativas precisas.
Se ha tenido
en cuenta los mandatos de la Santa Sede, especialmente el Directorio General de
Catequesis (año 1997); las directrices de la Conferencia Episcopal Española; las
peticiones del último Sínodo Diocesano de Asturias. También se ha tenido en
cuenta la experiencia de otras diócesis españolas. La gran fuente de
inspiración es el método catequético vigente en la Iglesia desde el siglo II,
hasta que a principios del siglo XX se arrinconó en Europa por la preeminente
importancia que se dio a la catequesis de niños orientada a la Primera
Comunión, y que fue restaurado por decisión del Concilio Vaticano II en 1972.
Nos
encontramos ante una situación nueva y diferente. El paradigma socio-cultural
ha cambiado notablemente. Eso afecta directamente a la transmisión de la fe y a
la calidad de la vida cristiana. Se ha instaurado una inercia, nunca deseada,
en que la catequesis se piensa que es solo  cosa de niños y adolescentes, cuya finalidad
es una fiesta familiar vivida como un rito de paso y sin verdadero valorar educativo.
Tenemos como
objetivo lograr la madurez cristiana y el compromiso vital de las personas de
cualquier edad y condición, acompañándolas adecuadamente en los procesos de
iniciación o reiniciación cristiana. A esto se le llama catequesis misionera de inspiración catecumenal.
La pregunta no
es: ¿a qué edad hacer un determinado
sacramento?
La pregunta
es: esta persona concreta ¿está
suficientemente iniciada en la fe cristiana?
CONSECUENCIAS
El Directorio
Diocesano de Catequesis supone un progresivo cambio de mentalidad, de
estructuras, de método, de modalidades, de lenguaje y de actitudes.
CAMBIO DE
MENTALIDAD
 La finalidad de la catequesis es el
acompañamiento e instrucción de niños, jóvenes y adultos que desean iniciarse o
reiniciarse para crecer en la fe y vida cristiana por el seguimiento de
Jesucristo. Los sacramentos no son fines en sí mismos, sino acciones salvíficas
de Dios y de la Iglesia dentro de un proceso creyente, que tiene repercusiones
vitales. Los sacramentos tienen su lugar y su momento, pero no son la
finalidad. Hemos de pasar de una catequesis memorística, rutinaria,
conductista, sacramentalista… a una catequesis verdadera: evangelizadora, de acogida,
acompañamiento, propuesta, experiencial, comprometedora e integradora.
CAMBIO DE
ESTRUCTURAS
La catequesis
renovada coloca a la Comunidad Cristiana en primer plano, como sujeto
primordial. La diocesaneidad es el espacio de coordinación necesario. El
Arzobispo tiene toda la autoridad para regular y proponer lo que se ha de hacer
y cómo. Dentro de eso, la Parroquia-UPAP y el Arciprestazgo tienen un papel
inexcusable en la organización y puesta en marcha de los nuevos modelos. El
lugar propio, primordial y privilegiado para la Iniciación Cristiana es la
Parroquia-UPAP. Los colegios y otras instituciones han de estar coordinados con
las parroquias; incluso habrán de solicitar autorización por escrito para
impartir catequesis y siempre dentro de las directrices que el Directorio
establece. Los padres de familia, los sacerdotes, los religiosos y los seglares
tienen una tarea específica que realizar.
El lugar de
los Sacramentos es la Parroquia o, por extensión, la Catedral. El tiempo para
la celebración de los mismos es la Pascua, específicamente la Vigilia Pascual
(o, dependiendo de ciertas circunstancias, el Domingo de Resurrección, el
Domingo de la Octava de Pascua y, en algunos casos, el Domingo de Pentecostés).
Las fiestas familiares pasan a un segundo plano.
CAMBIO DE
METODOS
La Catequesis
ha de ser vivida dentro de un proceso evolutivo, respetuoso con las personas y
sus circunstancias. Por eso hablamos de un método catecumenal, es decir, en
proceso, por etapas, donde la persona concreta es acompañada y lo grupal se
sitúa en un plano secundario. Una primera etapa de acogida, primer anuncio,
clarificación de motivaciones y objetivos. Una segunda etapa de acompañamiento
donde se instruye a las personas en los contenidos y la experiencia cristiana.
Una tercera etapa en la que los Sacramentos de Iniciación (Bautismo,
Confirmación y Eucaristía) tendrán un papel iluminador y plenificador de la fe
iniciada. Una cuarta etapa donde el misterio de la fe recibido, reflexionado y
celebrado se transforme en inserción corresponsable en la vida eclesial, a
través de una coherente participación y vivencia cristiana. Los tiempos no
vienen establecidos a priori, será la evolución personal la que vaya
determinando las diferentes etapas a recorrer.
La catequesis
tiene como referencia el Domingo, día del Señor, día en que la Comunidad Cristiana
se reúne. Ese es el día catequético por antonomasia.
CAMBIO DE
MODALIDADES
Para nuestra
Diócesis se han definido tres grandes modalidades, todas ellas fundamentadas en
el mismo principio y referidas las unas a las otras.
El
Catecumenado de Adultos. Orientado a acoger, acompañar e insertar en la vida
cristiana a personas mayores de 16 años que o bien no recibieron el bautismo y,
por tanto, desean iniciarse a la vida cristiana, o bien, por mil circunstancias,
no concluyeron sus procesos o se alejaron y necesitan ser reiniciados. Se
contemplan situaciones particulares como por ejemplo el catecumenado en las
cárceles, en los hospitales o a personas con discapacidades psíquicas o físicas.
Se trata de dar respuesta y orientación a las personas, respetando sus
circunstancias y valorando sus capacidades.
El
Catecumenado de niños, adolescentes y jóvenes. Propone una modalidad que
acompaña a los más jóvenes, considerando diferentes opciones, desde los 0 a los
15 años. Para ello se adopta el esquema diseñado por la Conferencia Episcopal,
caracterizado por un planeamiento evolutivo adaptado a los diferentes momentos
vitales y educativos. También se contemplan situaciones diversas e incluso algunos
supuestos que pueden darse, como el caso de niños o jóvenes en riesgo de
exclusión social.
El
Catecumenado de Familias. Esta es una de las grandes novedades, y un gran
motivo de esperanza. Es una modalidad que aúna en un solo acto catequético el
catecumenado de adultos y niños/jóvenes, pero acogiendo todo el núcleo
familiar. Estamos convencidos de que este es el futuro, dada la situación tan
complicada por la que atraviesa la institución familiar hoy en día. Se trata de
una modalidad que rompe ciertas inercias heredadas y que desea devolver a la
familia el papel educador que le corresponde. La dinámica interna aprovecha la
propuesta metodológica de la convivencia para provocar verdaderos momentos catequéticos
gozosos y festivos, en los que los padres y sus hijos desarrollen su vida
cristiana juntos. También se presta atención a algunos supuestos que han de ser
atendidos adecuadamente.
CAMBIO DE
LENGUAJE
Poco a poco
hemos de cambiar nuestro lenguaje. En los últimos 40 años se ha entrado en una
serie de inercias que nos han hecho perder pie: enfoques, planteamientos,
lenguajes…. Ya no hablaremos más de catequesis de comunión o confirmación, sino
de catecumenado para la iniciación cristiana. Ya no daremos por supuesto que la
gente está formada religiosamente o conoce los conceptos. Hemos de revalorizar
y explicar adecuadamente el significado de los símbolos. Ya no partiremos de un
supuesto de cristiandad. No disfrazaremos la verdad de la fe, sino que la
expondremos en toda su riqueza y con todas sus implicaciones. Buscaremos
lenguajes más adecuados para proponer la fe y evitaremos la banalización de los
conceptos o de las legítimas expresiones de la fe. Buscaremos fomentar la
madurez y el compromiso auténticamente cristiano de las personas, sin rebajas.
Evitaremos que el lenguaje propio de la fe cristiana sea usurpado con intereses
y finalidades absolutamente contrarias a su sentido y lesivas para su dignidad.
CAMBIO DE
ACTITUDES
El Directorio
Diocesano de Catequesis pide un cambio de actitudes. De una actitud individualista,
a una actitud de comunión, participación y corresponsabilidad, por parte de las
Parroquias, entidades y agentes. De una actitud costumbrista y consumista, por
parte de las familias e individuos, a una actitud de verdadero interés por la
educación cristiana de los hijos y de las personas. De una actitud de mínimos
inocuos, a una actitud de máximos sin superficialidades. De una actitud
conservacionista, acomodada y miedosa, por parte de sacerdotes y catequistas, a
una actitud creativa y valiente. De una actitud banalizadora de la fe y vida
cristiana a una actitud revalorizadora del Evangelio y de la Iglesia.
TEMPORALIZACION
El cambio será
necesariamente paulatino, pero sin dilaciones. Este curso existen tres
prioridades: informar, decidir e implantar. Informar del contenido y propuestas
vinculantes del Directorio Diocesano de Catequesis; decidir, en diálogo y
discernimiento orgánico en los arciprestazgos, cómo organizar los diferentes
catecumenados y la preparación de las primeras experiencias; implantar las
experiencias iniciales que permitan ir transformando la realidad de la
catequesis conforme a la nueva mentalidad y las nuevas modalidades.
Una certeza:
no hay marcha atrás. El esfuerzo que ahora realicemos redundará en beneficio de
todos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.